‘Killer Joe’, ídolo de bosta

En un momento de la película, Dotty recita la siguiente oración:

Into time and forever, from now on, no more adventures, time-outs or king’s exes. Everlasting one more time than you can say, into infinity and outer space. Amen.

El significado y origen de estas expresiones importa poco, lo que cabe destacar es el momento en que se rememoran: Dotty y su hermano caminan por la vía de un tren. Ella se aferra a uno de los pocos buenos recuerdos que tiene, en los que su hermano Chris la entretenía por las noches con sombras chinescas. Mientras la escucha divagar, él planea una huida desesperada a sudamérica porque teme por su vida. Y su temor es lícito. Cuando se endeudó con uno de los traficantes más chungos de Texas no se le ocurrió otra cosa que contratar a un sicario para cargarse a su madre y cobrar su seguro de vida.  Y por supuesto nada sale como se espera en un primer momento.

Me parece importante mencionar ese instante en la vía del tren porque creo que es la única ocasión en toda la película en que podemos observar a dos hermanos reales teniendo una conversación normal sobre el pasado y el futuro, manteniendo un contacto físico amable y usando un tono de voz suave y tranquilo. Dura muy poco. Ese será el único soplo de brisa fresca en el lodazal de mierda y pollo frito que es esta película. El tren que pasa cada dos horas se ha ido y te ha dejado ahí, hundido hasta las rodillas en angustia y asco.

Porque es eso lo que provocan los personajes de esta película, que convenientemente son tejanos y rednecks, lo más palurdo que puedes encontrar en el parque de caravanas más barato y cutre del estado: Thomas Haden Church interpreta a Ansel Smith, el padre de familia, que es la estupidez y la simpleza encarnadas en un ser que abarca más botellines de cerveza en una mano que neuronas en el cerebro. Esa mirada de merluza congelada, con la boca entreabierta y las cejas arqueadas como anticipando una sorpresa que nunca va a llegar lo dice todo, no hacen falta palabras. Ansel se deja arrastrar y no cuestiona en ningún momento las ideas locas de su hijo Chris, cerebro de la operación, que comete el error de creerse inteligente cuando ni siquiera llega a listillo. Chris odia a Sharla, una Gina Gershon en modo madrastra trash que aparenta mucho menos de lo que es en realidad. Y cuando digo trash quiero decir trash de verdad, Sharla no es la madre de Stifler. Sharla abre la puerta de su caravana con el parrús al viento sin saber quién llama. Y me váis a perdonar, pero si debemos elegir a alguien como paradigma de milf ultrafollable que se quite Jennifer Collidge de enmedio porque molesta, ¿me entiende? Y aunque Gershon hace un papelón cojonudo, el personaje femenino de la película es Dotty: maravillosamente inocente, medio ida, dolorosamente empática, sexy y peligrosa Juno Temple. Si hay una milf tiene que haber una beauty teen. No se corta a la hora de enseñar carne. En este sentido se puede decir que Friedkin ha sido muy honesto, porque si no esconde las samfainas de hostias por qué iba a ocultar los adorables pechos de Temple, el felpudillo de Gershon o el culo de McConaughey. DAT ASS. Los que habéis visto Magic Mike sabéis de lo que hablo.

Me reservo el personaje del señor de apellido impronunciable porque es el más ambiguo e interesante de la película. Detective del cuerpo de policía de Texas y asesino a sueldo. Hasta aquí nada especialmente fresco. Sin embargo, cuando la variable del dinero queda despejada de la ecuación comienzan a pasar cosas raras, Joe deja de pensar con la cartera para empezar a pensar con el glande, y tiene un glande caprichoso y fetichista. Es el alpha male de la función, habla siempre muy serio, muy en serio, no deja lugar para chistes y si te amenaza con matarte tampoco deja lugar para que dudes, sabes que te pisará el cuello con sus botas rojas de vaquero con la misma indiferencia con que pisaría una colilla.

El problema es que Joe es demasiado solemne si le comparamos con el vórtice de absurdez y surrealismo situacional que le rodea. ¿Os suena García Márquez y el realismo mágico? Esto es absurdismo mágico, lo chanante presentado como cotidiano, la sordidez como normalidad, practicarle una felación a un muslo de pollo del KFC, ¿os hacéis una idea? Este tono cafre entra en conflicto no con las formas del detective, tan enfermizas y desquiciadas como las del resto, si no con su forma de expresarse. Casi podría intercambiarse con el Pitt de ‘Killing Them Softly’ y no pasaría nada.

killerjoe

Lo mejor de Killer Joe es que todo fluye a través de sus personajes. Friedkin deja que hagan y deshagan y que todo pase por ellos, lo que no significa que tengan algún tipo de control, de hecho es más bien a contrario: son esclavos de las gilipolleces que hacen y dicen y responsables directos de las consecuencias que provocan sus cagadas. Lo más divertido es ver cómo lanzan mierda al ventilador y luego observar su sorpresa al verse llenitos de caca; casi oyes sus cerebros zumbar de esfuerzo al pensar cómo cojones ha podido pasar semejante desfachatez. Y mientras la mierda te salpicaba, Joe se ha colocado tras de ti y no te has dado cuenta. Pero ya es tarde porque te está apretando la tráquea al tiempo que te ultraja el culo con gran ímpetu y misantropía.

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